¿La PBC te eligió a ti? 🦸♂️ Entrevista a Banafcheh Pérez
¿Cómo llegaste a trabajar en AML/FinCrime?
Banafcheh: Llegué al mundo de la prevención del fraude, AML y los delitos financieros casi por casualidad. Me contactaron por LinkedIn desde una empresa americana de tarjetas de pago, American Express, y, aunque no era un objetivo claramente definido en ese momento, siempre me había interesado este ámbito por su complejidad y su impacto real en la sociedad y en el negocio.
Antes de trabajar en AML y prevención de fraude, desarrollé mi carrera como abogada en empresa, traductora para el Ministerio de Justicia y team leader en el sector de seguros. Ese recorrido me permitió entender el riesgo desde varias perspectivas y llegar a una conclusión clara: el fraude o el blanqueo de capitales no constituyen solo un problema financiero, sino una cuestión primordial de negocio y de confianza.
El proceso de selección para entrar en AML/Antifraude fue exigente: cinco entrevistas, una prueba técnica con datos en Excel y una presentación en PowerPoint. Esa exigencia refleja bien la realidad del sector: en FinCrime no basta con el conocimiento técnico; es imprescindible demostrar criterio, estructura y capacidad de decisión, porque cada decisión tiene consecuencias reales para el negocio.
¿Qué estudiaste y cómo te ha ayudado en este campo?
Banafcheh: Estudié Derecho Internacional Europeo en Francia y Derecho Empresarial en Canadá, un máster en Liderazgo y Management y, como complemento menos habitual, una licenciatura en Arte Dramático por la RESAD en Madrid.
El Derecho me aporta estructura, pensamiento lógico y una base sólida para interpretar legislación y riesgos regulatorios. El Management me dio herramientas para liderar equipos, priorizar y tomar decisiones. El Arte Dramático ha sido una ventaja diferencial: empatía, inteligencia emocional, comunicación efectiva y presencia, especialmente en contextos de presión, presentaciones ejecutivas, coaching y liderazgo de equipos.
Los estudios son una base, pero no un fin. En AML el aprendizaje es continuo. La práctica, la curiosidad y la capacidad de adaptación marcan la diferencia. Con el tiempo, también aprendes que el instinto, bien entrenado, forma parte del análisis.
¿Qué fue lo más difícil en tus primeros años en AML/FinCrime?
Banafcheh: Acelerar rápidamente en la parte técnica. Tuve que entrar de lleno en casos complejos (phishing, vishing, account takeovers, love scam, dormant accounts, medios de pago diferentes y complejos, herramientas de investigación muy específicas etc.), dar feedback, hacer auditorías de calidad, formar a personas con una gran experiencia técnica y dialogar con fluidez con los clientes adaptándome a sus necesidades en el sector de las aerolíneas, hoteles, retail o transferencia de dinero.
Nunca tuve miedo a preguntar ni a rodearme de perfiles brillantes —analistas, account managers y equipos técnicos o mis líderes— ni a participar en programas de mentoring, de American Express, Accertify o AMCHAM. Hice networking (AML Freaks Beers 😉), asistí a seminarios de ACAMS, seguí webinars (Merchant Risk Council), me di de alta de newsletters y me mantuve muy conectada a los avances tecnológicos, incluida la inteligencia artificial. El crimen financiero evoluciona constantemente y el aprendizaje no puede detenerse.
¿Algún error o aprendizaje clave de esos primeros años?
Banafcheh: Al inicio es habitual adoptar una postura excesivamente conservadora y ver fraude en todas partes. Desde el inicio aprendes que tan importante como detectar fraude es saber cuándo una transacción es legítima y no cancelarla.
Muchas decisiones se toman en escenarios grises, en un 50/50. En esos casos, pedir una segunda opinión a un colega es una fortaleza. De no haberlo hecho, se habrían rechazado muchas más operaciones legítimas, con impacto directo en la experiencia del cliente y en el negocio.
En la toma de decisiones es clave evitar el exceso de análisis y no darle mil vueltas. El análisis es una metodología basada en los datos disponibles; no es una ciencia exacta, pero no nos permitimos un margen de error superior al 1%. En caso de error, lo fundamental es analizar la transacción para aprender y evitar que vuelva a repetirse, reforzar la formación y pedir ayuda. En mi experiencia, compartir los errores dentro del equipo (siempre de forma anónima) es una herramienta muy valiosa de aprendizaje colectivo. En cambio, los logros sí los comparto con nombre y apellido, porque también se aprende de los casos de éxito de los compañeros y del refuerzo positivo.
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¿Qué formación recomendarías para trabajar en AML?
Banafcheh: Cuando contrato, priorizo la actitud: colaboración, motivación, espíritu de equipo y ganas de aprender. Lo técnico se puede enseñar; la actitud no.
He trabajado con perfiles muy diversos porque los delitos financieros están presentes en múltiples sectores dentro del sistema financiero y empresarial. La diversidad de perfiles y nacionalidades enriquece enormemente a los equipos, no solo para detectar el crimen financiero, sino para fortalecerse como conjunto. Además, siempre he sido muy activa y partidaria de fomentar la paridad, apoyar perfiles femeninos, al colectivo LGTBQ+ y a personas neurodivergentes o con diversidad funcional, comunicándolo de forma clara a mis partners de Recursos Humanos que han sido grandes aliados en los procesos de contratación.
Ciertamente, en la práctica, una base legal ayuda, y siempre recomiendo certificaciones en fraude o compliance para reforzar la capacidad analítica y el pensamiento crítico, así como desarrollar un buen nivel de inglés empresarial.
¿Qué consejos darías para preparar una entrevista en AML compliance?
Banafcheh: La preparación es clave: leer bien la descripción del puesto para entender qué se busca (no es necesario cumplir el 100% de los requisitos; con un 70 u 80% suele ser suficiente), conocer la empresa, su modelo de negocio, sus logros y su cultura, hasta revisar los perfiles de los entrevistadores en LinkedIn. En muchas ocasiones publican información relevante para preparar la entrevista y entender mejor el contexto del rol.
Es fundamental ser auténtico y llevar ejemplos concretos y bien preparados; la técnica STAR (Situación, Tarea, Acción, Resolución) puede ayudar para estructurar las respuestas o hacer un plan de 30-60-90 días para puestos de responsabilidad. En AML y prevención de fraude no se evalúa solo lo que sabes, sino cómo decides, cómo comunicas y cómo encajas en un equipo que gestiona riesgo, presión y responsabilidad. Cuando lideras equipos grandes, entiendes que la clave está en la complementariedad y en conseguir que las personas trabajen juntas en la misma dirección.
En base a tu experiencia, ¿qué recomendarías a alguien que debe afrontar una negociación salarial?
Banafcheh: La conversación salarial es parte del proceso. El salario debe negociarse antes de aceptar el puesto; una vez firmado el contrato, el margen de maniobra es nulo y suele ser necesario esperar al menos un año para revisiones salariales o recibir un bonus.
Es importante no posicionarse ni demasiado alto ni demasiado bajo. Preguntar por el presupuesto del rol demuestra madurez profesional y conocimiento del mercado. En perfiles junior el margen de negociación es menor, pero en posiciones senior la negociación forma parte de la evaluación global del candidato. La diferencia suele marcarla la experiencia, la formación y los logros, como haber liderado un proyecto reconocido internamente, incluso en etapas tempranas de la carrera.
El salario es importante, pero forma parte de un todo: beneficios (seguro médico, cheques restaurante, financiación de estudios), compensaciones, flexibilidad horaria, cultura de empresa, liderazgo y entorno de trabajo también deben tenerse en cuenta.
¿Qué habilidades y roles serán más demandados en AML/FinCrime en los próximos años?
Banafcheh: Seguirán siendo clave las aptitudes analíticas: capacidad de observación, concentración y toma de decisiones rápidas.
Cada vez se valoran más la efectividad y la gestión del tiempo, combinando productividad con calidad; la capacidad de mejora continua, iniciativa y propuestas; el trabajo en equipo y el liderazgo transversal; y la comunicación empática y la inteligencia emocional.
Las habilidades digitales y técnicas seguirán ganando peso: automatización, machine learning, inteligencia artificial, testeo y adaptación de reglas, reducción de falsos positivos y colaboración estrecha con equipos tecnológicos. A ello se suman las criptomonedas y las nuevas formas de pago, cuya trazabilidad puede ser especialmente compleja y que requieren una evolución clara de los equipos de FinCrime, combinando conocimiento regulatorio, capacidades analíticas avanzadas y una visión estratégica del riesgo emergente.
El fraude evoluciona constantemente, y los equipos de AML deben evolucionar al mismo ritmo.
En mi rol actual combino el liderazgo de equipos de AML, prevención de fraude, KYB/KYC y procesos con responsabilidad directa en la toma de decisiones estratégicas que impactan en el negocio, la experiencia del cliente y la relación con entidades financieras, colaborando estrechamente con stakeholders internos y externos.
AML no va solo de cumplimiento. Va de proteger el negocio, preservar la confianza y tomar decisiones con impacto real. Los equipos sólidos se construyen con criterio, visión estratégica y liderazgo humano.


