El doble filo de la automatización en AML
En el campo de AML, automatizar siempre parece una gran idea, algo en lo que invertir.
Desde arriba te lo dirán, “busquemos cómo automatizarlo”, "No podemos crecer si no automatizamos", o incluso, “compliance es lento, deben automatizar más procesos”.
Pero para los que estamos en el día a día, sabemos que es más complejo de lo que a simple vista parece.
Hace poco, tumbábamos algunos mitos junto a Carlos Pinedo y Enrique Palacios acerca de la automatización, te dejo aquí el clip:
La automatización no siempre es la panacea
Ser más rápido gracias a la automatización, te da la capacidad para gestionar más casos en menos tiempo, aumenta tu workwidth (capacidad de asumir trabajo).
Sin embargo, esto se relaciona con la “Teoría de la Carga Cognitiva”, que sugiere que el aumento de la carga de trabajo intelectual, incrementa la probabilidad de cometer errores humanos.
Y en AML no estamos ensamblando piezas (literalmente); estamos manejando casos para prevenir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
Ciertas empresas, especialmente las grandes, se aventuran en procesos de adopción de tecnología sin entender esto, sin entender los riesgos de la automatización.
Eso por no hablar de que NO todos los equipos de compliance están preparados para asumir grandes adopciones de tecnología, no somos IT por mucho que quieran digitalizarnos.
Ahora, tampoco es bueno el otro extremo, no soy “negacionista de la automatización”.
Sin embargo, para automatizar una tarea, mínimo necesitas:
Ver la foto completa, entender cómo impacta la tarea en todo el proceso.
Localizar a los responsables de la tarea para verificar si tiene sentido o no, automatizarla.
Identificar a los responsables de automatizar la tarea (pueden ser los mismos o no).
Hacer pruebas, tantas como sean necesarias.
Y lo ideal sería contar con una métrica fiable que verifique el beneficio de automatizar la tarea.
El caso opuesto: conseguir la incorporación de tecnología
Luego hay casos en los que sucede al revés, hay que convencer a quien pone el dinero para que lo ponga.
El trabajo que hay en el campo de AML es muy entretenido y agradecido, pero, en general, es esencialmente administrativo, y ya sabemos qué pasa con el trabajo administrativo.
Nadie quiere estar al mando de tareas repetitivas y/o de bajo valor, nadie, y la tecnología puede hacer mucho al respecto.
Sin embargo, cuando damos feedback de ello, y solicitamos cierta tecnología, nos topamos con los típicos "Ahora no es el mejor momento", o “No hay presupuesto”.
Pero este proceso de “convencer” a los que deciden es un camino que requiere de un plan de acción:
Busca aliados internos que compartan el problema directa o indirectamente.
Mira hacia afuera, cómo lo hace la competencia, por ejemplo. Tus pares en otras empresas se enfrentan a los mismos problemas y retos, la mayoría se mostrarán abiertos a compartir contigo.
Define qué debe solucionar la herramienta que estás buscando.
Haz un análisis de las herramientas disponibles.
Con toda esta información, tendrás algo más de lo que tirar. El clásico preocúpate funciona, la proactividad muchas veces trae premio.
Y si cuidas este plan de acción, quizás sí sea cuestión de tiempo o presupuesto, pero estarás/estaréis más cerca de tener a la organización de vuestro lado.


